Calibración de la impresora 3D: qué calibrar y en qué orden
Una impresora mal calibrada produce los mismos defectos una y otra vez, incluso con un buen archivo y un buen filamento. Esta página explica qué comprobar, en qué orden y cómo usar las herramientas de calibración integradas en los slicers modernos en lugar de adivinar.
La respuesta corta
La calibración de una impresora 3D sigue un orden lógico: primero la mecánica (correas, escuadrado del pórtico), luego el Z-offset y la primera capa, después el caudal y la temperatura específicos de cada material y, por último, la retracción, el pressure advance y el input shaping para afinar los detalles. OrcaSlicer y Bambu Studio incorporan asistentes de calibración guiados, automatizados en algunas máquinas equipadas con sensores. La regla fundamental es cambiar una sola variable cada vez y recalibrar tras sustituir una boquilla o un hotend, o al cambiar de material.
Por qué importa la calibración y por dónde empezar
Una impresora 3D recién sacada de la caja rara vez viene perfectamente ajustada a tu entorno, a tu filamento y a tu cama en concreto. Calibrar significa ajustar una serie de parámetros, primero los mecánicos y después los de software, hasta lograr capas uniformes y piezas que coincidan con las dimensiones del archivo. El orden importa tanto como los propios ajustes: afinar algo antes de resolver un problema mecánico básico solo significa tener que repetir ese ajuste cuando el problema mecánico se corrija.
La regla más útil es cambiar una sola variable cada vez e imprimir una prueba sencilla entre un cambio y otro. Modificar varios parámetros a la vez, por ejemplo la temperatura y el caudal juntos, hace imposible saber qué cambio mejoró o empeoró realmente el resultado, y a menudo lleva a empezar de nuevo sin entender qué ha cambiado.
El mismo método sirve tanto si la máquina acaba de salir de la caja como si lleva meses funcionando: cambiar una pieza, mover la impresora a otro rincón de la casa o incluso una variación estacional de la temperatura ambiente pueden bastar para desajustar un parámetro que parecía bien calibrado. Anotar los valores que funcionan, por máquina y por material, evita tener que empezar de cero cada vez.
Revisa la mecánica antes de tocar los ajustes del software
Antes de cualquier ajuste de software, comprueba el estado mecánico de la impresora: las correas de X e Y deben estar tensas sin exceso, sin holgura apreciable al pellizcarlas, y las poleas deben estar bien fijadas a sus ejes. Una correa floja provoca desplazamientos de capas o formas ligeramente ovaladas en piezas que deberían ser redondas, un defecto que ningún ajuste de temperatura corregirá.
La escuadra del pórtico, es decir, el ángulo recto entre los ejes X e Y, se comprueba imprimiendo un cuadrado o un rectángulo de prueba y midiendo sus diagonales: si las diagonales son iguales, el pórtico está a escuadra. En máquinas más antiguas con motores paso a paso y sin una realimentación de posición fiable, puede ser necesario además ajustar los e-steps, el número de pasos del motor por milímetro de movimiento, si las dimensiones impresas se desvían de forma constante respecto al archivo.
Conviene hacer esta revisión mecánica incluso en una impresora que ya imprime razonablemente bien, porque una correa algo floja o un pequeño error de escuadra no siempre se manifiestan como un fallo evidente. Pueden mostrarse igualmente como piezas que se desvían de forma constante una fracción de milímetro en una dirección, una discrepancia que es fácil atribuir al slicer o al filamento cuando la causa real es mecánica.
Z-offset y primera capa: la base de todo lo demás
El Z-offset fija la distancia entre la boquilla y la cama al comienzo de una impresión, y determina directamente lo bien que se adhiere toda la pieza. Según la Prusa Knowledge Base, el valor de ajuste fino, llamado Live Adjust Z en las máquinas Prusa, suele situarse entre -1.500 y -0.200 según el modelo, y los ajustes deben hacerse de forma gradual y no brusca para evitar aplastar o despegar la primera capa.
Repite este ajuste después de cambiar la cama, la boquilla o la lámina de la superficie de impresión, ya que cada una modifica ligeramente la distancia real entre la boquilla y la superficie. La guía de la primera capa explica cómo reconocer una capa demasiado aplastada o demasiado alta, un punto de partida obligatorio antes de profundizar en la calibración.
Caudal y temperatura: un ajuste por material
El caudal (flow rate), llamado a veces multiplicador de extrusión según el slicer, corrige la diferencia entre la cantidad de filamento que el software cree que está empujando y la que la impresora extruye realmente. Un caudal mal ajustado produce paredes ligeramente abombadas o, al contrario, huecos visibles entre líneas, un síntoma cercano a la subextrusión pero causado aquí por un desajuste de cálculo y no por un problema mecánico.
La temperatura de impresión se calibra material por material con una torre de temperatura: el mismo modelo impreso en escalones de temperatura descendente revela el rango en el que las capas se unen bien sin voladizos filamentosos entre secciones. El perfil de filamento del fabricante es un punto de partida razonable, pero cada bobina y cada combinación de boquilla y hotend puede desplazar ligeramente el valor ideal.
Retracción, pressure advance e input shaping
La retracción limita el goteo de filamento durante los movimientos de desplazamiento en los que la boquilla no extruye; se define mediante una distancia y una velocidad, y un mal ajuste se nota en forma de hilos finos entre partes del modelo. El pressure advance, llamado linear advance en algunos firmware, compensa el retraso entre una orden de extrusión y la salida real del material por la boquilla, lo que define mejor las esquinas y las zonas con cambios de velocidad.
El input shaping, disponible en impresoras con acelerómetro, compensa la vibración mecánica del bastidor a alta velocidad y reduce el ringing, esos tenues patrones ondulados visibles en las paredes verticales cerca de un cambio brusco de dirección. Estos tres ajustes van después del caudal y la temperatura en el orden lógico, ya que perfeccionan defectos más sutiles una vez que la cantidad básica de extrusión ya es correcta.
Herramientas integradas y cuándo volver a calibrar
OrcaSlicer y Bambu Studio integran asistentes de calibración directamente en el software, en lugar de obligarte a generar archivos de prueba a mano. La wiki de OrcaSlicer recomienda calibrar primero la temperatura, después el pressure advance y por último el caudal, en ese orden, con una impresión de prueba específica para cada paso.
Bambu Studio, por su parte, ofrece calibración automática del caudal y del pressure advance en las máquinas con lidar o con un sensor compatible, mientras que los modelos más antiguos de la gama siguen necesitando calibración manual mediante las mismas pruebas impresas. Vuelve a calibrar al cambiar de marca de filamento o hacer un cambio de color significativo, tras sustituir una boquilla o un hotend, y periódicamente si notas que la calidad de impresión empeora sin ningún cambio evidente en tu configuración.
Una vez terminada la calibración, imprime una pieza de referencia que conozcas bien en lugar de otro cuadrado de prueba más: suele revelar problemas más sutiles, en puentes, voladizos o detalles finos, que las pruebas de calibración aisladas no muestran. Si la calidad sigue decepcionando tras una calibración completa, a veces la causa es el propio archivo o una pieza desgastada y no un ajuste, algo que cubre la guía de mantenimiento de la impresora.
Fuentes y límites
- Wiki de OrcaSlicer: guía de calibración
- Wiki de Bambu Lab: calibración del caudal
- Wiki de Bambu Lab: calibración del pressure advance
- Base de conocimiento de Prusa: Live Adjust Z
- Base de conocimiento de Prusa: problemas de la primera capa
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